Brasil todavía tiene mucho por avanzar en saneamiento básico. En 2019, 35 millones de personas no tenían acceso a agua potable y casi la mitad de la población no contaba con recolección de aguas residuales. Estas cifras son inaceptables, por eso el nuevo marco del saneamiento fue ampliamente celebrado.
Los cambios son amplios y el nuevo marco ya está movilizando el sector. La ley exige planes de universalización, incentiva la prestación regionalizada y ofrece mayor seguridad jurídica para la privatización de empresas estatales.
Los contratos deben establecer metas de cobertura del 99% para agua y del 90% para recolección y tratamiento de aguas residuales hasta 2033. Los operadores también deben demostrar capacidad económica y financiera para ejecutar esos planes.
La prestación regionalizada busca ganar escala y atraer inversiones. Los municipios que se unen forman bloques regionales y pueden establecer un único contrato de servicio, generando eficiencia y haciendo más atractivas las subastas de saneamiento.
El marco aumentó la seguridad jurídica al centralizar la regulación en la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento Básico (ANA) y prohibir contratos que evitaban licitaciones. Una competencia más fuerte beneficia a los usuarios con servicios de mayor calidad y menores precios.
En resumen, el nuevo marco legal debe atraer nuevas empresas y mejorar el saneamiento en muchas ciudades. El progreso ya comenzó, pero queda un largo camino. Se esperan nuevos actores, innovación y prácticas que impulsen el desarrollo del sector.
¹ Datos publicados por BNDES, responsable del modelado económico-financiero de los proyectos.

